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jueves, 8 de diciembre de 2016
¿QUIENES NO PASAMOS POR ELLA?
Al comentar algunos amigos de Rio Tinto se cumplirá el próximo año 2017 el centenario de la inauguración de la actual Iglesia Parroquial (28 de Abril) en sustitución de la derribada en el pueblo antiguo, surgió la idea de estimular la remembranza del evento, aportando para ello posibles referencias, escritas ó verbales, transmitidas estas últimas, por las anteriores generaciones.
Acogido con entusiasmo tan singular acuerdo, se ha llevado a la práctica para compartir, lo que hasta el momento conocemos, con aquellos "a quienes pueda interesar", en la inteligencia que el edificio en sí, ha sido mudo testigo (valga el símil) de emocionados bautizos, ilusionadas bodas y tristes despedidas que afectaron, casi con seguridad, a toda la vecindad.
Intentaremos ampliar, en sucesivas fechas, anécdotas sobre lo expuesto, en tanto significar, es todo un honor para este modesto espacio, traer a sus páginas la valiosa colaboración y debido agradecimiento en el tema que nos ocupa, a quienes tanto han empatizado con el recuerdo: D. José Arturo Dominguez Asensio (Sacerdote) y D. Alfredo Moreno Bolaños (Investigador).- Para ambos, !muchísimas gracias¡
miércoles, 7 de diciembre de 2016
lunes, 3 de marzo de 2014
OIDO A ESOS TAMBORES
En esta nación nuestra no se oyen
ya tan lejanos el estruendo de bélicos
tambores, batidos con insistencia en Ucrania y Rusia, cuyas broncas notas
atraviesan países con frágiles fronteras donde no encuentra barreras de
contención el espejismo de un falso nivel de vida, aderezado con complejos
problemas, a lo largo y ancho de Europa.
Y es que la Historia (¡siempre la Historia ¡) recuerda al
viejo y olvidadizo continente, mire atrás, siéndole familiar quizás, –no tan
lejana en el tiempo- la guerra de Crimea 1853/56 y consecuentemente, la batalla
de Balaclava a veces aureolada, por algunos, con cínico glamour por la “Carga
de la Brigada Ligera ”
y, a su vez las de Ikerman y Sebastopol, sin dejar al margen la Primera 1914/18, con los
escenarios de Galliopolis, Dardanelos, etc, omitiendo para no alargar citas la
otra 2ª Guerra Mundial.
Cierto que España fue ajena a
esas cruentas conflagraciones que tan alto precio exigieron a las naciones
envueltas en ellas, pero habría de anotarse que el mundo, entonces, no estaba
tan “globalizado” y/o interrelacionado, como actualmente sí lo está.
Pero, sin duda, es motivo de preocupación su pertenencia como miembro de la
inefable “OTAN” y, por tanto, adherida a los compromisos de la misma.
Siempre enemigos de un peligroso cataclismo,
confiemos y esperemos no falten personas de buena voluntad que apuesten por un
diálogo concluyente de soluciones alejadas de abominables actos bélicos, donde
penetre la luz de la paz, similar a la que en los dias aciagos del Hospital de
Scutari (Crimea) se hacía acompañar, mitigando los sufrimientos de tantos
desgraciados, la “Dama de la lamparita” y ejemplo de humanidad como fue
FLORENCE NIGHTINGALE
sábado, 1 de marzo de 2014
APUNTES SOBRE ZALAMEA LA REAL (I)
Aunque tardío estudiante de la Historia de la Cuenca de Rio Tinto, me
causa singular interés, por variados motivos,
el municipio del que se desgajó el pueblo de la Mina , allá por 1841, como posteriormente lo hicieran,
Nerva (1885) y El Campillo, (1931) de la matriz zalameña.
Destejer el nudo
Zalamea-RioTinto; Zalamea-Nerva; Zalamea-Campillo, no es tan difícil, si damos
un repaso a los dos siglos anteriores al actual.
Históricamente sería más prolijo
y llevaría tiempo profundizar en los orígenes de Zalamea, con ausencia de
experimentado profesor que oriente vacilantes pasos de atrevido discípulo –como yo mismo lo soy-
cuya imprescindible docencia y subsiguiente aprovechamiento, resultarían
fecundos, sin duda.
Pero, ¿Cómo estudiar –sin antes
no descubrirse- ante las Reales
Ordenanzas, (¡pura Historia escrita¡) observadas por un pueblo de vida rural, que se esforzó,
incluso pagando, para ser libre en 1535, de un sistema medieval?
Se agradece a título personal,
como muy posiblemente lo harán todos los zalameños, el devenir de su antigua
historia, narrada con sencillez y veracidad por Domínguez Cornejo y Domínguez
Pérez de León, que nos entusiasma.
Nuestra incapacidad para
remontarnos a tiempos pretéritos, si bien con un innegable legado histórico muy
apreciable, nos obliga a limitar conocimientos y hacer que estos recaigan en una época más reciente, haciéndolos detener en personas cuyas
vivencias son llamativas de atención por la contribución que prestaron al
desarrollo de la sociedad mitad rural, mitad industrial, en la que les tocó
desenvolverse.
Y es que, a nuestro parecer,
existe una parcela, dentro de las complejas labores mineras
de Rio Tinto en la que “la mano
de obra” procedente de Zalamea, (similar a la abundante aportada por Nerva) tan
significativa fue en la concurrencia, no sólo de tantos mineros, como en los
interiores de los pozos sufrieron fatales accidentes, junto a compañeros de la
citada Nerva, Campillo, RT, etc. sino también, en los servicios auxiliares
imprescindibles para la extracción.
¿Es posible pasar de puntillas y
no reconocer la numerosa plantilla de operarios zalameños que nutrían los
Departamentos de la RTCL
en Central Eléctrica, Conservación Casas, Talleres, Tráfico, Servicios de
Lista, Médico, etc.?
Con alta valoración para todos
aquellos encuadrados en los repetidos Departamentos y,
por las circunstancias de mi
propia aproximación a su entorno, me permito incidir en el que atrajo común
atención en la zona: El Servicio Médico
de la Compañía
en el período de la gestión británica.
Se omite citar con detalle, por
razón de espacio y con la amplitud que merecen,
a los fundadores del repetido Servicio, Drs. John Sutherland Mackay y
Raymond Courteen, quienes comenzaron ardua
labor en las postrimerías de finales del XIX, demostrando su eficacia y
utilidad…..al servicio de la
Empresa , por supuesto, pero con reconocido beneficio,
igualmente, para trabajadores y familias
Queda algo más reciente la sucesión de los dos
anteriores, al frente del mencionado Servicio, con Dr.Robert Russell Ross
quien, como es sabido, detentó la
Jefatura desde 1889-1927, pudiendo deducir era la
personalidad central sobre la que giraba, por su cargo e idiosincrasia, el cuadro sanitario, parte del cual intentaremos
relacionar , seguidamente, de procedencia zalameña.
APUNTES SOBRE ZALAMEA (II)
Sería injusto no situar, en
preeminente lugar del escalafón de los galenos lugareños al Dr. F .Beato, de
quien pocas referencias conocemos y sólo que comenzó a prestar sus
servicios profesionales, a la RTCL , en la misma Zalamea,
subvencionado con ₤120/año
a finales del XIX
Le sucedería en la plaza, el Dr.
.Don Juan Bautista Lancha y Linares, terrateniente y Alcalde de Zalamea entrado
ya el siglo XX, ejerciendo la medicina al servicio de la Compañía , quién le incluía en su nómina en 1907 percibiendo ₤165/año y 5000 Rsv revisables,. Su prestigio y consideración
dentro de la Compañía
(por varios motivos) debió ser notable, manteniendo además estrecha amistad con
el Dr. Ross, según hemos podido constatar por documentos acreditativos de la
familiaridad existente entre los
miembros de ambos médicos, siendo frecuentes y especialmente demostrativa de
sentimientos entrecruzados, por ejemplo en Navidades, por las hijas de Ross,
Nann y Sheilah, con la de D. Juan Bautista,
Juana María.
Al menos, permaneció al servicio
de la Compañía
hasta 1915, que sepamos.
También fue contratado por la
RTCL. D. Rafael Lancha Linares, que
suponemos hermano del anterior y destinado en Naya a quien le fue asignado un
salario anual de ₤165 permaneciendo escaso tiempo, para luego desempeñar la
profesión en Monte Sorromero y posteriormente pasar a Zalamea, finalizando su
labor en 1925
Al Dr. Aníbal Beato Cornejo, hijo del médico
primeramente mencionado, lo captó el Dr. Ross uniéndole a su equipo y
radicándolo en Zalamea en 1919, con un sueldo de 1000 Rsv/mes que tras pasar y
ejercer en consultas públicas, continúaría a tiempo parcial percibiendo 50 Rs/ dia trabajado en 1921
Numerosos fueron los profesionales
de la sanidad, vinculados por sus trabajos
con la RTCL y así, la lista podría incrementarse con los
muy conocidos Dres, Molina Lancha, Rafael Pérez de León, Marcelino Núñez
Moreno, etc.
Mención especial e imprescindible
en este repaso de parte de la historia sanitaria de Zalamea, injusto prescindir
de mencionar al competente ATS, D. Francisco Romero Perea a quien tuvimos la
gran suerte de conocer, en el desempeño de su eficaz trabajo como Ayudante de
Cirujano, en intervenciones quirúrgicas de riesgo y prestación de anestesia en
quirófanos, en casos urgentes que lo requerían. (Hospital del Valle)
El complejo puzzle sanitario que
precisaban los trabajos mineros,
requirió experimentados conocimientos de farmacopea y administración que, en
tiempos no tan lejanos, recayeron en zalameños de pro, considerando así a D. Manuel Serrano Beato y D. José Manuel
Rodriguez Bolaños, respectivamente.
Finalmente, estos apuntes
pretenden compendiar una pequeña porción de anotaciones extraídas de textos,
cuyos títulos y autores fueron afortunados al beber de las fuentes halladas en
los archivos dejados tras sí, por una Compañía que, con sus claros y oscuros,
tanto marcó a pueblos y personas durante 81 años, tiempo quizás corto para la
longeva Historia de Zalamea, pero que, indudablemente, aumentaron la dimensión de la repetida
Historia y, con ello, la de toda la
Cuenca.
viernes, 28 de febrero de 2014
LA FOTOGRAFIA EN LA HISTORIA DE RIO TINTO
Hay quien narra la Historia de Rio Tinto en
sus más antiguos tiempos, recurriendo a los hallazgos arqueológicos y
enterramientos que los contemporáneos de épocas remotas dejaron a su paso por
las Minas, como pudieron ser los colonizadores romanos y les seguirían siglos
después, emprendedores suecos y catalanes, llaméense Wolters ó Remisa que, dicho
sea de paso, jamás se les ocurrió esgrimir desquiciadas autodeterminaciones
nacionalistas que pudiesen dificultar
la explotación de los ricos filones. En estos últimos casos, la
abundancia documental de escritos, evidenciaron la Historia , después
llegaron escoceses e ingleses, dejando tras sí papeles en cantidad.
Pero, tal vez, sea mucho más perceptible, junto a la
constancia escrita, el descubrimiento y puesta en práctica de la fotografía que
dio a conocer, ya en 1822, el francés Joseph Niépce. Su perfeccionamiento, a
través de los años, nos ha permitido y facilitado por numerosos artistas de
éste arte, en Rio Tinto, conocer de
manera gráfica, el devenir de la repetida historia local recreando personas,
eventos, edificios y variadas situaciones como en estos días se dan en las
fiestas de Carnaval.
Mención especial –emparejando
información con fotos- merece, entre otros, Jesús Chaparro Queija, regalando
sus comentados trabajos en Facebook, junto a los de F. Cassá, Juan A.Muñiz, N.
Cortés, etc.
Ellos con su labor, continúan y
moldean ese acervo cultural tan apreciado que ,de forma singular, nos recuerda
actualmente ¡otro Chaparro¡ (pero éste Alvarez) que ha dirigido el precioso
documental; “Descubriendo Minas de Rio Tinto”….Y es que nunca será olvidado
pueblo donde su Historia sea inconmovible y cuente con semejante plantel de
artistas.
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